![]() |
| Toc toc, tenés un pajarito en la cabea. Toc toc... |
-Está bien... -me contestaba él-. No me confundás con tu hijo. Vamos a acabar hablándole en gíglico a la portera, se va a armar un lío espantoso. Mirá ese tipo que anda siguiendo a la negrita.
-A ella la conozco, trabaja en un café, le gustan las mujeres. El pobre tipo está sonado...
-¿Se tiró un lance con vos, la negrita?
-Por supuesto. Pero por lo mismo nos hicimos amigas, yo le regalé mi reloj y ella un libro de un Refet... No, Refit...
-¿De verdad no te acostaste con ella? Debe ser curioso para una mujer como vos.
-¿Vos te acostaste con un hombre, eh?
-Claro, la experiencia ¿entendés?
Lo miré de reojo sospechando que estaría en una tomadura de pelo, que me la estaba jugando porque estaba rabioso por el pajarito toc toc, entonces me tiré sobre él, para la sorpresa de un matrimonio que por allí andaba. Le despeiné, reí, me sujeto los brazos y empezó a dedicarme todo el parque, se rió. El matrimonio nos miraba, el hombre se limito a sonreir, la mujer a escandalizarse.
-Tenés razón -acabó confesando-. Soy un incurable che, hablar de despertarse cuando por fin se está tan bien dormido.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario