| "Sos el que va a un museo y mira los cuadros" |
El tercer cigarrillo de insomnio se quemaba en su boca sentado en la cama, una o dos veces había pasado la mano por encima de mí, la Maga, yo, haciéndole creer que estaba dormida desde que terminó el cuarteto de Haydn. Era la madrugada del lunes, habiamos dejado que se fuese la tarde del domingo y la noche del lunes leyendo, escuchando discos y levantándonos alternativamente para calentar café o cebar mate. El pobre no podía dormir, fumaba con la ventana abierta, donde a veces un violinista viejo estudiaba hasta tarde. No hacía calor, pero creo que mi cuerpo le calentaba la pierna; se apartó poco a poco. Pensé que la noche sería larga.
-Vos no podrías. Vos pensás demasiado antes de actuar.
-Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción, boba.
-Partís del principio -dijo la Maga-. Que complicado. Vos sos como un testigo, sos el que va a un museo y mira los cuadros. Quiero decir que los cuadros están ahí y vos en el museo, cerca y lejos al mismo tiempo. Yo soy un cuadro, él es un cuadro... ¡esta pieza es un cuadro! Vos creés que estás en la pieza pero no lo estás. Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza.
Y pensando, en el fondo la Maga había evocado el verdadero significado. Feliz de ella que formaba cuerpo con la duración, en continuo con la vida. Feliz de ella que estaba dentro de la pieza; pez río arriba, hoja de árbol, nube en el cielo, imágen en el poema. Pez, hoja, nube, imágen, exáctamente eso.
te comento porqué veo que te has hecho seguidora de mi blog (13 sombreros de jazz) y me parece muy curioso, porqué tengo muy pocos y además tú vives por lo que veo, muy lejos de donde yo vivo y no nos conocemos de nada.
ResponderBorrarpero me he encontrado con un gran cuento tuyo, que está muy bien escrito y tiene un "algo" muy interesante. Me gustaría tener un vecino violinista, que tenga un violín de estos que tienen un sonido triste y muy bonito a la vez.