jueves, 18 de noviembre de 2010

Al contrario que TÚ.

Yo también quiero presentarme. Pero al contrario que tú, no lo haré como si ya me conociera:


Desde que existo me pusieron un nombre, que digo uno, me pusieron muchísimos, aun así pensaron en un nombre para cuando naciese. Pero cuando nací me tuvieron que cambiar el nombre que habían pensado para mí. Decidieron otro nombre. Pero, mi nombre no es el que decidieron; mi nombre es un error, una equivocación, mi nombre es los nervios del momento. Como a lo largo de mi existencia he tenido muchos nombres, quizá ningún nombre es válido para mí; simplemente me llame * (Asterisco) o X (Equis). O quizá todos los nombres son válidos para mí. Yo prefiero pensarlo así.


Nací hace aproximadamente dieciseis años, en un lugar en el que no hay ni playa ni montaña. En un lugar en el que apenas hay primavera u otoño. Quizá este lugar tampoco es el mío, también prefiero pensarlo así. No es fácil encajar a una niña sin nombre en este lugar.


De pequeña no era niña; era niño. Me gustaban las espadas de juguete, los videojuegos y el fútbol. Ya he dicho que no es fácil encajar a una niña en un lugar que no es el suyo. De niña me encantaban los animales, el olor a gasolina, leer y ver la televisión hasta hartarme. Mi color favorito era el rojo y mi número el 5.


De un poco más mayor, ya más cerca del hoy que de ese ayer, ya no era niño; era niña corriente. Quiero dejar claro que no es fácil dejar de ser niño para ser niña corriente; una niña que es niño es de lo menos corriente del mundo. En ese momento me seguían encantando los animales (especialmente los gatos) y el olor a gasolina, pero ya no me gustaba ni leer ni ver la televisión. Mi color favorito se convirtió en el gris y mi número en el 8.


Ahora, acercándonos a partes iguales a mañana y a ayer, ya no soy niña corriente; ahora soy "niña mayor" como dicen los niños pequeños, "mujer" como dicen los chicos de mi edad, "casi mujer" como dicen los chicos mayores que yo, o "moza" como dicen los ancianos. Yo prefiero decir que soy Asterisco o Equis, la leyenda en la palabra, la incógnita en la ecuación. En este momento ya no me gustan los animales (escepto los gatos) pero me sigue encantando el olor a gasolina. Me volvió a gustar leer y aborrecí aún más la televisión. Mi color favorito es el verde, y mi número el 8.

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