martes, 4 de enero de 2011

Parejas olvidadas

En la relación de pareja, siempre hay sitio para uno más
como demuestra esta fotografía.
Ayer tenía tantas preguntas en la cabeza que no sabía qué quería preguntar. Ahora las he intentado ordenar un poco, pero primero he tenido que asegurarme que no me iba a arañar el Gato 3.0. que hay en mí. Me he autoacariciado y la cosa estaba difícil. He tenido que dejarme un rato.
Y después de quinientos venticinco mil seiscientos arañazos, he conseguido acariciarme. Pero el gato tenía la misma cara triste antes de ser acariciado, no de hambre, pero sí de sueño y de sueño de sueños agradables y de poder volver a tenerlos pronto.
La cosa es que quizá tengo que ser más gato que lapa, e irme cuando realmente me sienta atrapada. Pero la misma razón que me atrapa es la misma que me libera. Sólo tengo que esperar. Pero, ¿qué haré el día que no pueda más?
Y anoche miré el folio después de varios días, y lo vi hecho una pena. No es que tenga picos, ni cortaduras un poco torcidas y no del todo perpendiculares. Además de eso, ayer tenía los bordes quemados, garabatos en el márgen, preguntas escritas a bolígrafo, recuerdos destintados de permanente, punzadas de compás, algún dibujo de niño castigado en la pared y sin recreo, otros dibujos de artista callejero del carboncillo más negro de la tienda, rotos de cojer el cutter con poca fuerza y alguna que otro manchón de pintura de pared espesa, fresca y pesada.
Creo que mi Equis también sufre de alzheimer en el corazón.

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