lunes, 10 de enero de 2011
Me sigo mordiendo todavía las uñas del rencor
No quiero ser como esas personas que sólo tienen odio por dentro y rabia y críticas y masa negra absorvedora. Pero me cargo, me cargo como cuando frotas el bic cristal con el chaleco, que luego va recogiendo papelitos por la pérdida de electrones. Y me pongo a pensar y llego a la misma conclusión que hace cinco minutos; lo hago mal sin querer, como cuando te dicen no toques el botón rojo, y te tropiezas y apoyas la mano. Y después me doy cuenta que estoy llena de metáforas y eso significa que estoy algo confusa, como si en la cabeza tuviese una maraña de luces de navidad, auriculares de bolsillo, lana seca, cordones de zapatillas y todas las cosas que se enreden mucho.
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