...tú y yo sabemos demasiado de algo que es nosotros, y juega estas barajas en las que somos espadas o corazones, pero no las manos que las mezclan y las arman... ¿De quién son estas manos sino tuyas?
Hasta que las manos empezaron a tallar, era dulce acariciarse las manos mirándose y sonriendo, encendíamos los Gauloises el uno en el pucho del otro, nos frotábamos con los ojos y estábamos tan de acuerdo en todo que era una vergüenza. Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza, y se sabe que uno se llama Tony y la otra Lulú, y basta para que el corazón sea como una frutilla.
Aunque tengamos que usar palabras sobadas, este es el balance;
total parcial: te quiero,
total general: te amo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario