lunes, 17 de octubre de 2011

tobecontinued.

Una buena razón por la que me gusta estar cerca de el oxígeno que vuelve a salir de sus pulmones es porque te acostumbras pronto a abrazarle. Siempre que vuelve es como si la imágen se hiciese tridimensional, la voz adquiere una laringe real que la moldea y los ojos inexactos se clavan mientras sabes que sonríe mirándote. Me encuentro con un cuerpo real y no una imágen en movimiento, y me gustan estos reencuentros porque dan señal de que no hemos echado a perder las despedidas. Pero más que los reencuentros prefiero momentos. Que empecemos en un abrazo y acabemos por el suelo haciendonos cosquillas. Que me toque el muslo mientras estamos con el coche en marcha. Que me mire de reojo con los ojos entornados mientras se hace el dormido. Que alguien grite con urgencia ¿hay algún médico en la sala? y me mire como si yo pudiese hacer algo. Los largos paseos en los que los mundos que estudiamos se encuentran, se juntan, se mezclan y tienen hijos. Las cenas con algo de sushi o de mexicano en la mesa, pocas palabras y muchas miradas. Y sí, en el fondo debo de reconocer que también me gustan los lametones a traición o que no me deje mover los labios al besar porque no es poético.

tobecontinued.

1 comentario:

  1. No eres más bonita, porque creo que es imposible. No eres más amorosa, porque estaría prohibido,
    no eres más sentimetnal, porque no te va lo curso,
    No eres demasiado intelectualoide y eso me ENCANTA.

    TE AMO LUCIA SÁNCHEZ SÁNCHEZ-MELLADO

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